Morelia, Mich., 20 de junio del 2013.-Una representación de la vida como un ciclo donde los seres humanos transitan de un límite a otro, cual analogía del cielo y el infierno, fue el escenario de la obra “La llegada de una noche”, presentada por el grupo Poético Involuntario en la Muestra Estatal de Danza Contemporánea. Los bailarines Maybellin Murillo Aldama, Mario Nava y Zayna Amezcua desarrollaron este proyecto apoyado por el Sistema Estatal de Creadores (SECREA), a través del Programa de Estímulo a la Creación.
La propuesta artística escénica fue trabajada por los ejecutantes a partir de provocar ideas en los espectadores, ya que de forma continua se envían “imágenes” al público mediante las frases de baile. En el paisaje objetivo y circular, logrado con una escenografía minimalista, se confunden el paraíso y el infierno, mientras una bailarina empieza a tener visiones extrañas y otro personaje la trasgrede.
El músico Tonalli Rufino Nakamura interpreta en vivo algunas de las piezas sonoras que acompañan al montaje, construidas especialmente para esta obra, dando énfasis a la exposición. Desde el inicio la puesta adquiere un carácter muy simbólico al mostrar a la protagonista envuelta en plástico, y va saliendo de este estado en una atmósfera de acústica experimental.
Con diseño y utilería del artista visual Pablo Querea Gutiérrez, “La llegada de una noche” habla del arribo del temor, de la muerte y del comienzo de una lucha contra la oscuridad de la noche. Significa a la vez un tránsito para entrar a un estado de paz, morir de una forma tranquila y dejar de vivir una pesadilla violenta.
“Este trabajo tiene que ver con la violencia y las violaciones a los derechos humanos al individuo que hay en la actualidad, sí hay mucha deformidad en la obra como locura, esquizofrenia, maltrato a la mujer… es el espectador quien termina haciendo la historia, nosotros sólo entregamos ideas e imágenes todo el tiempo”, destacó la directora Zyanya Amezcua.
El público asistente al Foro La Bodega disfrutó del montaje donde destacó una iluminación atinada sobre un piso color blanco e hizo resaltar el cuerpo semidesnudo de la bailarina. El montaje de la obra se hizo en un periodo de siete meses, con trabajo creativo de los tres participantes y con un vestuario diseñado por Frida Hatoum.
En su primera temporada de presentaciones “La llegada de una noche” tuvo funciones en las ciudades de Uruapan y Pátzcuaro, y fuera del estado, en Guanajuato. Próximamente anunciarán nuevas fechas de presentación en los municipios michoacanos.